Central Córdoba de Rosario tenía que meter un volantazo urgente. Un equipo que el año pasado había sido protagonista tanto en la Primera C como en la Copa Argentina y que se había armado para pelear arriba solo se había llevado un triunfo la primera fecha. Por eso tomó la decisión de despedir a la dupla Teglia-Acoglanis tras dos años en el club. Contrató a Cacho Sialle, que le cambió la cara al equipo y venció a Sportivo Barracas en su debut.
Lo ganó de principio a fin. Porque, pese a que jugaba en condición de visitante, se plantó de igual a igual. A los 15′ de la primera mitad, el Charrúa cumplió una de las leyes más habituales del deporte: dos cabezazos en el área son gol. Joaquín Messi metió un buen centro, una carambola entre dos rivales terminó en la cabeza de Facundo Galli, que se la llevó puesta y abrió el marcador.
10 minutos más tarde, los de Sialle le dieron el mazazo definitivo al equipo del Goma Vidal. El Arrabalero se había acomodado, pero en una contra muy bien llevada por Renzo Altamura, el #9 liquidó la jugada clavándola en un ángulo. La ventaja en el resultado le permitió a los rosarinos jugar tranquilos y, sobre todo, cómodos. El local intentó por todos los medios y recién pudo descontar a los 98′ con el gol de Tobías Perrota. Sportivo, que llegó la temporada pasada a la final del Reducido, ganó uno de los últimos ocho y no da señales futbolísticas de una posible levantada…
El Porve ganó por primera vez en el año
El peso de los empates ya era parte del paisaje, pero El Porvenir decidió cambiar la historia. En cancha de Central Ballester, ganó 2-1, dejó atrás una racha de ocho igualdades consecutivas y volvió a festejar tras diez partidos sin triunfos. Arrancó arriba, Ballester lo empató y, cuando el partido pedía algo más, volvió a golpear para quedarse con una victoria tan esperada como merecida.
El equipo de Fleitas fue superior durante los 90 minutos. Pegó primero con Leandro Villagra, sufrió el empate de Nicolás Álvarez y no se desordenó. Ni siquiera cuando la tarde se volvió espesa ni cuando Santiago Fleitas fue expulsado y tuvo que seguir todo desde afuera. En ese contexto, apareció Nicolás De Benedetti para marcar el 2-1 definitivo y ponerle justicia al resultado.
Más que tres puntos, fue un quiebre. Se terminaron los empates, el equipo llegó a nueve partidos sin perder y pasó a ser el único invicto de la Primera C.






