El Mineirao a presión presentó una escena muy de Copa Libertadores, con más de 60 mil personas entre las que los 2000 hinchas de Boca intentaban hacerse oir. Y el partido apenas daba sus primeros pasos, cuando ya tenía un clima más caliente aún dentro de la cancha. Allí donde Leandro Paredes fue amonestado apenas jugados los primeros seis minutos del choque ante Cruzeiro.
La sanción para el capitán de Boca llegó luego de que se cruzara dentro de su propia área con Matheus Pereira, uno de los delanteros locales. Claro, la pelota ya no estaba en juego después de que Esteban Ostojich detuviera el juego porque Kaio Jorge (el otro atacante de Cruzeiro), estaba en el suelo producto de otra disputa sin pelota, pero en la mitad de la cancha y con Marcelo Weigandt.
Reacción desmedida
Fue allí cuando Paredes, tras recibir un forcejeo del brasileño por sostener la pelota aún tras el pitazo del árbitro, empujó casi de manera insólita (por lo grotesco de la acción) a su contrincante. Y eso le valió una inevitable -y temprana- tarjeta amarilla. Sin dudas, un condicionamiento para su propio partido, siempre con la chance latente de ser amonestado.





