Si hay algo que cuesta encontrar en este fútbol argentino tan resultadista son procesos que se respeten y técnicos que se prolonguen un buen tiempo en los clubes. Y lo que en Primera es una constante, en el Ascenso es casi lo corriente. Pero Estrella del Sur lo entendió de forma distinta y el ciclo de Agustín Wallasch al mando de los de Alejandro Korn se está sosteniendo hace tiempo.
Arribó al Naranja en 2024 luego de ser campeón con El Porvenir de la vieja Primera D . Y como si no estuviera acostumbrado a alzarse con la copa, también se llevó el Promocional Amateur con su nuevo equipo. En el debut oficial del club en la categoría, la inexperiencia no le pesó: quedó tercero en la tabla anual y hasta fue premiado como el equipo revelación. En diálogo con Olé, Agustín Wallasch contó las claves de su proyecto, la importancia de sostener a un entrenador, las presiones de la división y más. Mirá.
Agustín Wallasch con Olé
– ¿Cómo escalaste hasta llegar a Estrella?
-En realidad arranqué en El Porvenir. Antes estaba trabajando como ayudante de campo de Christian Aldirico en Laferrere. Ahí tuve la oportunidad de conocer al presidente de Porvenir, que quería rearmar un proyecto a futuro, y tomé la decisión de pasar de ayudante a director técnico. Estuve un año en El Porve y logramos ganar el torneo de la Primera D. Después surgió la posibilidad de incorporarme a Estrella del Sur, justo cuando se iba a implementar la categoría Promocional Amateur. Es un club que queda cerca de mi pueblo natal, conocía a uno de los dirigentes y me ofrecieron el cargo. Me pareció un proyecto muy ilusionante y decidí aceptar. Ya llevo dos años y medio acá contando la temporada actual.
– ¿Cómo es eso de llegar a un club y salir campeón casi de inmediato? Te pasó en El Porvenir y después en Estrella del Sur.
-Si uno lo piensa, parece difícil, pero la realidad es que lo vas viviendo con naturalidad. En el fútbol cada partido es una batalla distinta y siempre aparecen obstáculos que te obligan a fortalecerte. En el Ascenso, una pequeña racha positiva te puede meter rápidamente en la pelea. Cuando encontrás regularidad, como nos pasó en El Porve y en Estrella, llegás a las últimas fechas con posibilidades reales de pelear el campeonato. Después influyen muchos factores. Nosotros encontramos buenos grupos de jugadores y fuimos creciendo con el correr de la temporada. Llegamos a los momentos decisivos en un buen nivel y pudimos encadenar varias victorias importantes que terminaron dándonos dos alegrías muy grandes. La realidad es que en ninguno de los dos casos sentimos que el título fuera algo asegurado. Era el objetivo, claro, pero la temporada se fue construyendo paso a paso y terminamos encontrándonos con esa posibilidad.
– ¿Sentís que al gustarte la táctica, tus resultados mejoran?
-Sí, sin dudas. Me gusta muchísimo mirar fútbol y especialmente fútbol de ascenso. Consumo muchísimos partidos de la categoría, incluso más que competiciones europeas. Me gusta adaptar nuestra forma de jugar según las características del rival. Creo que encontramos una manera de trabajar con la que nos sentimos cómodos, tanto nosotros como los jugadores. Cuando uno está convencido de lo que hace, todo fluye de manera más natural. Hay muchas maneras de jugar al fútbol y todas pueden funcionar. Algunos entrenadores sostienen siempre el mismo sistema y otros modifican mucho de un partido a otro. Nosotros nos identificamos con la idea de ser un equipo flexible, capaz de cambiar incluso dentro de un mismo encuentro. Por suerte nos viene dando resultados y pretendemos seguir por ese camino.
– ¿Por qué creés que a veces se mira de reojo a los técnicos muy vinculados a la táctica dentro del fútbol argentino?
Porque muchas veces se individualiza demasiado el éxito o el fracaso en la figura del entrenador. Y la realidad es que el fútbol sigue siendo un deporte de jugadores. El porcentaje de influencia que tiene un técnico existe, pero no es tan grande como a veces se pretende mostrar. Podés tener al mejor entrenador del mundo y si no tenés buenos jugadores va a ser difícil. Y también puede pasar lo contrario. Creo que cuando el entrenador intenta ocupar un protagonismo que no le corresponde genera rechazo. Nosotros estamos para ayudar a los futbolistas a sacar su mejor versión. Por eso no creo que el problema sea la táctica en sí, sino el lugar que a veces algunos entrenadores pretenden ocupar dentro del juego. Yo siempre tengo claro que el mérito principal es de los jugadores. Nosotros solamente ayudamos a potenciar sus capacidades.
– ¿Y por qué los resultados no aparecen el técnico termina siendo el primer responsable?
Es algo que me parece lógico. Primero porque es mucho más sencillo cambiar una persona que modificar treinta. Y segundo porque muchas veces el entrenador no logra encontrar la tecla justa para que el equipo funcione. Entonces llega alguien nuevo, aporta otras ideas y consigue destrabar la situación. Por eso no lo veo como algo dramático. Es parte de nuestro trabajo y convivimos con eso desde el primer día. Ahora bien, si en un mismo club pasan varios entrenadores y los resultados siguen siendo malos, evidentemente el problema es otro. Pero como primera medida de ajuste me parece algo natural.
– ¿Igualmente creés que debería haber más paciencia con los entrenadores?
Sí, eso sí. En mi experiencia, todos los procesos tuvieron comienzos complicados y finales positivos. Siempre dependimos del desarrollo del trabajo. Estoy convencido de que las derrotas también forman parte del crecimiento. Si los dirigentes tienen la capacidad de mirar más allá del resultado inmediato y evaluar el trabajo diario, generalmente los resultados terminan llegando. Por suerte siempre trabajé con dirigencias que supieron sostener los proyectos en los momentos difíciles. Nos bancaron cuando las cosas no salían y después pudieron ver los frutos. Lamentablemente no siempre ocurre así. Muchas veces las urgencias llevan a cortar procesos antes de tiempo.
– A vos no te comió el resultadismo…
-Tuvimos momentos complicados, claro, pero siempre trabajé con dirigentes muy presentes que observaban el día a día y entendían lo que se estaba construyendo. Eso permitió atravesar los malos momentos y después llegaron los resultados.
– ¿Por qué creés que Estrella del Sur sigue respaldando tu proyecto?
-Porque es un club que cree mucho en los procesos y entiende que el trabajo es la única manera de crecer. Cuando llegamos al Promocional Amateur arrancamos mal. Sin embargo terminamos segundos en el Apertura y después conseguimos el ascenso. Cuando subimos a la Primera C nos volvió a pasar algo parecido: arrancamos con apenas dos puntos sobre quince posibles y terminamos terceros. Este año ocurrió algo similar. Hace pocas semanas estábamos fuera del Reducido y hoy tenemos la posibilidad de ganar un partido y quedar primeros. La dirigencia siempre entendió que el camino era sostener el trabajo. La experiencia terminó demostrando que esa confianza estaba bien depositada.
-¿Cómo evolucionó el club desde que llegaste hasta hoy?
-Muchísimo. Cuando llegué ni siquiera había ganado una liga local. Era un club amateur y no contaba con la estructura que necesita una institución profesional. No había gimnasio, área de kinesiología, departamento médico, nutricionistas, psicólogos deportivos ni muchas de las herramientas que hoy tenemos. Todo eso se fue construyendo con mucho esfuerzo de los dirigentes, que entendieron que los recursos debían invertirse en mejorar las condiciones de trabajo. Hoy, cuando miro para atrás, veo un crecimiento enorme. Estrella del Sur ya funciona como un club profesional y eso es mérito de mucha gente que empujó para el mismo lado.
– ¿Creés que en 2025 le cerraron la boca a los que dudaban de que Estrella pudiera competir en la categoría?
Sí, en cierta medida sí. Nosotros nunca llegamos pensando que íbamos a ser candidatos. De hecho, cuando tuve la primera charla con los dirigentes, el objetivo era simplemente hacer una buena campaña y consolidar al club dentro de la estructura de AFA. Pero a medida que avanzó el torneo empezamos a ver que podíamos aspirar a más. El club fue mejorando cuestiones de infraestructura, optimizando recursos y generando mejores condiciones para competir. Lo que al principio parecía un sueño lejano terminó convirtiéndose en un objetivo concreto y finalmente pudimos lograrlo.
– ¿Qué esperás para tu futuro?
-En el fútbol es muy difícil proyectar demasiado porque todo cambia muy rápido. Hace apenas unas semanas parecía que estábamos peor que el año pasado y hoy tenemos la posibilidad de quedar punteros por primera vez en la historia profesional del club. Por eso trato de pensar partido a partido. Mi sueño hoy es seguir llevando a Estrella del Sur a crecer. Como todos los entrenadores y todos los hinchas del Ascenso, sueño con alcanzar algo importante. Sabemos que es un desafío enorme, pero también sabemos que con trabajo, humildad, autocrítica y constancia se pueden conseguir cosas que parecen imposibles. Hoy toda mi energía está puesta en eso.





