Ser el equipo revelación del campeonato en una categoría tan difícil como la Primera Nacional es algo difícil. Y conseguirlo en el debut como entrenador es aún más meritorio. Es que Hernán Pellerano y su Gimnasia de Jujuy sueñan en grande: es el puntero de la divisional, no cae hace cuatro encuentros, viene de conseguir la victoria más abultada de su historia, luego de vencer por 6-1 a Almagro y quiere el ascenso.
El deté del Lobo habló con Olé y contó cuáles son las claves de su equipo, sus vivencias en Jujuy, la sed de revancha del equipo tras el año pasado y más. Mirá.
Hernán Pellerano con Olé
– ¿Entraba en tus registros debutar como entrenador este año y estar puntero?
-La verdad que no. Uno siempre sueña con esas cosas, pero sabemos que la categoría es difícil, más en el primer año. Igualmente corro con una gran ventaja en este club, y es que muchos de los jugadores que estoy dirigiendo hoy fueron compañeros míos y los conozco bastante. Sé el potencial que tienen, sé el rendimiento que les puedo sacar y, gracias a Dios, hicimos un buen mercado de pases. Mantuvimos la base del equipo de Módolo del año pasado y trajimos buenos refuerzos como para equiparar el plantel.
– ¿Cuál es la clave de este Gimnasia?
-Yo creo que la clave del equipo es que tenemos una metodología de entrenamiento en la que todos hacemos lo mismo. Entrenamos de la misma manera: ni los titulares ni los suplentes trabajan por separado. Eso se ve reflejado porque durante los partidos hago muchos cambios, por ahí en el entretiempo o a los diez minutos del segundo tiempo, o de un partido a otro según la característica del rival o el sistema. A la hora del rendimiento se nota, porque los que entran lo hacen igual o incluso mejor que los que estaban jugando, y eso está muy bueno.
– ¿Y cómo es esa relación de estar dirigiendo a los mismos compañeros que hace dos años compartían plantel con vos?
-Justo en mi último año acá en el club era como una especie de entrenador disfrazado de jugador. Tenemos una grandísima relación, de mucha confianza, pero son chicos muy humildes y entendemos bien dónde está cada uno. A mí me encanta que haya entrenamientos distendidos, con alegría, pero también con mucha profesionalidad. Ellos lo saben y lo manejan muy bien: saben en qué momento divertirse, en qué momento apretar y cuándo hacer un entrenamiento intenso. Es verdad que después del entrenamiento ya no estoy tomando mate con ellos como antes; tengo menos relación en ese sentido. Pero la confianza sigue siendo la misma y hay mucho respeto.
– ¿Qué le decís al plantel ahora que están punteros, pero sabiendo que falta mucho?
-Te juro que siempre les digo que disfruten, porque esta profesión pasa rápido y muchas veces la presión supera al disfrute. Creo que todos arrancamos a jugar a esto porque amamos este deporte, lo hacíamos como hobby, y hoy, gracias a Dios, tenemos la suerte de vivir de esto. Pero muchas veces la presión por ganar un partido o por lo que te inculca el entrenador, o la presión de la gente cuando llega el fin de semana, termina pesando demasiado. Está bueno tener presión, pero nunca tiene que superar al disfrute. Cuando uno disfruta, hace mucho mejor las cosas. Y hoy yo veo que el equipo, más allá de si hace bien o mal las cosas, disfruta dentro de la cancha.
– ¿Ves una sed de revancha en este plantel por cómo quedó eliminado el año pasado?
-Yo trato de que tengan esa sed de revancha, pero que esa injusticia que por ahí vivieron no supere el deseo de seguir jugando. Este es otro torneo y hay jugadores que no vivieron esa situación. Cada uno internamente debe llevar esa sensación de lo cerca que estuvieron, pero no lo vemos reflejado en el día a día con bronca ni buscando excusas en un árbitro. A nivel grupal tratamos de dejar atrás lo del año pasado porque es otro plantel, con una realidad diferente.
– Pese a que es diferente, ¿qué tan importante fue mantener la base de aquel plantel?
-Es importantísimo. Cuando tenés conocimiento del que juega al lado tuyo y llevás varios años juntos, eso suma mucho. El fútbol también se trata de pequeñas sociedades dentro de la cancha. Más allá de que son once jugadores, siempre tenés relación con el de al lado o con el de adelante. Esa base fue clave. Igual, los que siguieron este año lo hicieron porque los considero jugadores inteligentes y con mucha calidad. A mí me gusta tener jugadores inteligentes y técnicos para desarrollar la idea que quiero dentro de la cancha.
– Tu hermano también debutó este año, ¿hablás mucho con él?
-Sí, hablo bastante, casi todos los días. Fuimos compañeros, también rivales como jugadores, y desde que nos retiramos seguimos compartiendo mucho. Él estuvo como ayudante de campo en un cuerpo técnico y yo en otro, y ahora que somos técnicos seguimos hablando de la misma manera. Antes hablábamos de jugador a jugador y ahora hablamos de entrenador a entrenador; es distinta la charla.
– ¿Cómo se palpita el partido en el que se enfrenten con su Atlanta?
-Va a estar lindo para la familia. Ya nos pasó algo parecido cuando él jugaba en Chicago y yo en Vélez. Se da esa situación familiar de mirar el calendario para ver cuándo se enfrentan los equipos de los hermanos. Es una semana atípica y emocionante para la familia, pero tenemos una gran relación. Seguramente vamos a ser muy profesionales: yo voy a querer ganar y él también, pero todo queda dentro de la cancha.
– No sé si viste el calendario, pero su partido toca en la anteúltima fecha y se pueden definir muchas cosas…
-Sí. En la primera vuelta no tanto, porque todavía queda casi medio torneo por jugar. Pero en la segunda vuelta sí, porque para esa fecha ya se pueden estar definiendo los puestos de playoff o incluso quién juega la final.
– ¿Creés que el Pellerano jugador jugaría en un equipo del Pellerano DT?
-Sí, porque mis características iban más para esta forma de jugar. Era difícil que yo me adaptara a otra manera. Físicamente no era rápido ni fuerte, entonces cuando el equipo tenía menos la pelota yo sufría. Por eso siempre me gustó que mi equipo tenga más la pelota, porque ahí me sentía más cómodo. Creo que con la manera en que estamos jugando hoy me hubiese sentido cómodo.
– Una de tus filosofías es, entonces, jugar como a vos te hubiera gustado hacerlo en tus años de carrera.
-Sí, como a mí me gustaba y, sobre todo, como siento que vamos a estar más cerca de ganar. Esto es fútbol y sabemos que a veces hasta sin patearte al arco te pueden ganar, con un gol en contra. Pero creo que si tenés más tiempo la pelota, más llegadas y más control del partido, estás más cerca de ganar. Creo en esa idea. Sabemos que a veces nos podemos imponer y otras veces el rival puede imponerse, pero tampoco nos pueden pasar por arriba. Nosotros trabajamos mucho durante la semana distintos escenarios: cuando el partido está a favor nuestro y también cuando puede estar a favor del rival, para que no nos superen.
– ¿Creés que un director técnico tiene que imponer sus ideas por sobre el plantel al que llega o viceversa?
-A mí me gusta imponer mi idea, pero a partir del convencimiento. Por eso digo que cuantos más jugadores inteligentes y técnicos traigo, más fácil es convencerlos y que salga el juego que yo quiero. De todas maneras, no me caso con ningún sistema ni con una sola idea. Si por algún motivo no estoy encontrando funcionamiento y con línea de cinco me siento mejor que con línea de cuatro por las características de los jugadores, lo hago. Porque al final, cuando empieza a moverse la pelota, un 4-3-3 puede transformarse en un 4-2-3-1 o en un 4-5-1. Lo más importante es la idea futbolística, más allá del sistema.
– ¿Te genera algo la estadística de que cuatro técnicos se fueron después de perder con tu equipo?
-A mí eso no me moviliza tanto, porque es circunstancial. Me tocó ganar partidos en momentos en los que otros equipos venían con malos resultados, y eso derivó en que esos técnicos se quedaran sin trabajo. Pero a mí me genera más alegría lo nuestro: llevar cuatro partidos seguidos ganando o lo del otro día, el 6 a 1. Gimnasia de Jujuy nunca había logrado esa marca en la categoría. Me genera más alegría lo que hacemos nosotros que lo que le pasa al rival.
– ¿Para qué está este Gimnasia?
-Yo creo que está para seguir creciendo y para seguir ilusionando a la gente. La veo muy ilusionada, más allá de los resultados. Antes muchas veces la gente se iba conforme solo con ganar, y hoy veo que se ilusiona con una manera de jugar. Tenemos que tratar de seguir mejorando y progresando. Lo del otro día con Almagro tiene que ser nuestro piso. Creo que este equipo no tiene techo. Hay que seguir mejorando día a día como jugadores y como personas, y después el campeonato te va llevando solo. Cuando te querés acordar, la tabla te pone en el lugar que corresponde.
– ¿Sentís que puede ser el año del ascenso?
-Cuando arrancás siempre te ilusionás con eso, pero lo ves muy lejos. Si te ponés objetivos demasiado a largo plazo y no te enfocás en los pasos cortos, eso pierde fuerza. Yo me enfoco en los pequeños pasos para ir mejorando. Ahora tenemos un partido contra Rafaela, en una cancha muy difícil. Si logramos imponernos ahí, vamos a subir un escalón más en confianza. Y eso, de a poco, es lo que te va acercando al objetivo que todos tenemos bien claro, que es ascender.






