Pocos sabrán de su pasado como jugador de Boca. Al menos en su formación, antes de su etapa inicial como profesional en San Lorenzo y mucho antes incluso de tener un destacado paso por el fútbol español, donde alguna vez sonó como posible refuerzo de Barcelona.
La historia de Ezequiel Ávila tal vez tampoco quede develada sin la compañía de su apodo, Chimy, tal como quedó rebautizado una vez que sus goles empezaron a darle relevancia y su alias se convirtió casi en su nuevo nombre de pila. Esa explosión le llegó cuando jugaba en Osasuna (luego de un buen paso por Huesca, adonde llegó en primera instancia cedido desde el Ciclón), y hasta generó interés de los grandes de La Liga, entre ellos Barcelona.
Sin embargo, lo que une a este delantero próximo a cumplir 32 años y el Xeneize es el paso que mantuvo por las divisiones inferiores del club. Siendo parte en algún momento de su recorrido de su categoría, nada menos que la 1994. Sí, la misma en la que siempre se destacó Leandro Paredes, otro de los indisimulables lazos que podrían despertar la chance de que Ávila pueda entrar en el radar de Boca para la temporada que arranca este viernes.
Leandro Paredes –
El saludo del Chimy Avila a Paredes
El actual Osasuna saludó al jugador del PSG por su cumple. Video: Instagram.
¿Es posible? En principio, lo único certero es que Juan Román Riquelme y compañía están en la búsqueda de delanteros de punta. Hombres con gol que puedan aportar al trío que muchas veces no brinda respuestas, conformado por Edinson Cavani, Miguel Merentiel y Milton Giménez. Hasta acá, el tiro por Miguel Borja y charlas informales con nombres no develados fue lo que ocurrió. Aunque el mercado es largo…
La actualidad de Chimy en el Betis
La actualidad de Chimy no es la más próspera en cuanto a participación en su equipo (en lo que va de la Liga 2025/26, acumula 46 minutos en seis partidos distintos desde el banco de Betis, desde donde vio 10 partidos sin ingresar), aunque la buena noticia en ese sentido es que físicamente está óptimo, sin evidencias de las graves lesiones que sufrió en los comienzos de la década y que -de alguna manera- detuvieron su crecimiento futbolístico por entonces.
Hay además otra cuestión que emparenta al delantero con Boca, y tiene que ver con su hermano Gastón, aquel central zurdo que llegó al Xeneize como juvenil desde Rosario Central en 2019 y que sufrió una lesión grave casi de inmediato, pudiendo finalmente jugar con la azul y oro en Primera antes de irse, primero a préstamo a Central y más tarde vendido al fútbol Belga.












