Darío Sand es la representación del escudo de San Martín de Tucumán en cancha. Llegó en 2022 a sus 34 años. Hoy, a sus 38, sigue siendo el emblema y una de las máximas figuras de un equipo que año a año lucha por subir a la máxima categoría del fútbol argentino y que en varias temporadas se quedó cerquita. Claro, no por nada es el capitán del equipo.
El arquero no solo dejó su huella en el Santo, sino que lo hizo en el Ascenso y en el deporte de nuestro país. En 2024, una de las mejores temporadas de su carrera, batió el récord de 933 minutos sin recibir goles en la Primera Nacional que poseía Javier Burrai, y estuvo a 60 segundos de también romper la marca histórica del fútbol argentino: Alejandro Otamendi llegó a 1115′ sin tantos y Sand alcanzó los 1114…
El equipo de Yllana estuvo invicto hasta la fecha 11 en esta actual temporada. Que el Ciruja solo haya recibido cinco dianas explica un poco ese número. Pero la cosa no queda en el torneo únicamente. El 1 supo ser la figura en un duelo de Copa Argentina, cuando los tucumanos eliminaron a Colón la edición pasada. Para palpitar el duelo ante Banfield, el arquero dialogó con Olé acerca del cruce frente al Taladro, de la actualidad de San Martín, su relación con su hermano Pepe y más. Mirá.
Darío Sand con Olé
-¿Qué significa San Martín de Tucumán en tu carrera?
-Estoy en el club en el que quiero estar. Con el paso de los años fui construyendo un sentido de pertenencia muy fuerte, no solo por el tiempo que llevo sino también por todo lo que viví acá, dentro y fuera de la cancha. Me siento identificado con la institución, con la gente y con lo que representa San Martín. La verdad es que soy feliz de pertenecer a este club y de poder aportar mi granito de arena día a día, desde mi lugar, para tratar de que las cosas vayan bien y que el equipo siga creciendo.
– Viendo la cantidad de técnicos que se fueron en pocas fechas, ¿qué tan importante entendés que es que se respete el proyecto de Yllana para estar peleando arriba?
-Es una categoría muy difícil, muy pareja, donde todos los equipos compiten y donde cada partido es una batalla. Estamos en un fútbol que pide resultados todo el tiempo, donde muchas veces los clubes no tienen del todo claro qué es lo que quieren o hacia dónde apuntan, y eso genera que ante la primera duda no se respeten los procesos. Yo creo que el proceso es lo más importante: sostener una idea, bancar un proyecto, trabajar con continuidad. Eso es lo que te termina fortaleciendo como equipo y te permite llegar bien preparado al final del campeonato, que es donde realmente se define todo.
-¿Perder el invicto les sacó un poco de presión?
-En algún momento podía pasar, porque es fútbol y ninguna racha es eterna. Lo importante es cómo uno reacciona después de eso. Nosotros entendemos que lo fundamental es seguir creciendo como equipo, corregir lo que haya que corregir y no desviarnos del camino que veníamos haciendo. Más allá del invicto, lo importante es el rendimiento y la evolución colectiva.
-Supiste ser figura en varias series de Copa Argentina… ¿Qué te generan estos partidos particularmente a vos?
-Son partidos muy lindos de jugar. Tienen un condimento especial por los rivales que enfrentás, por los estadios, por el contexto y por todo lo que se genera alrededor. Son encuentros que se viven de otra manera, con mucha intensidad, y a uno siempre le gusta estar en este tipo de escenarios. Personalmente los disfruto mucho y trato de dar lo mejor cada vez que me toca.
-¿Sueñan con un nuevo batacazo?
-Sí, claro. Vamos a jugarle de igual a igual a cualquiera. Nosotros somos un equipo grande y tenemos con qué competir, así que la idea siempre es salir a ganar. Después el fútbol dirá, pero la mentalidad es esa: confiar en lo nuestro y tratar de hacer un gran partido.
-Si hablamos de tu carrera, hiciste inferiores en River pero no llegaste a debutar. ¿Sentís que merecías un lugar?
-En ese momento había muy buenos arqueros y el club tomó la decisión de apostar por ellos. Es parte del fútbol, son situaciones que pasan y que uno tiene que aceptar. Yo seguí mi camino, trabajando y buscando oportunidades en otros lados. Con el tiempo entendés que cada paso te forma y te lleva a donde estás hoy.
-¿Alguna vez te molestó que tu hermano, quizás, sea más reconocido? ¿O lo llevaste siempre con orgullo?
-Siempre lo llevé con orgullo. Él me ayudó mucho y me sigue ayudando en mi carrera. Fue y es una guía para mí, tanto en lo profesional como en lo personal. Tenerlo cerca es algo muy importante y siempre trato de aprender de su experiencia.
-¿Qué esperás para tu futuro?
-Quiero ascender con San Martín. Es un objetivo muy claro que tenemos como grupo y también algo que en lo personal me moviliza mucho. Estamos trabajando para eso y ojalá podamos lograrlo.
-¿Qué te gustaría hacer cuando llegue el momento de dejar las canchas?
-Me gustaría ser director técnico. Es algo que me interesa mucho, que me motiva y para lo cual ya me estoy preparando de a poco. Trato de ir formándome, aprendiendo y sumando herramientas para cuando llegue ese momento poder seguir ligado al fútbol desde otro lugar.






